En casa nos gusta ponerle imaginación a los platos, divertirnos un poco con las presentaciones. Por eso aproveché la fecha de Halloween para hacer algo diferente.
Este es el menú que preparé:
Los entrantes: un murciélago, un dedo, un fantasmita y una momia. Nada es lo que parece.
Murciélago: bolas de queso con paté de bonito rebozadas en polvo de galletas de Oreo, y como alas, unos totopos de maíz.
Dedo: yema de espárrago envuelta enpasta de empanada y como uña una almendra.
Momia: salchicha envuelta también en pasta de empanada, pero cortada en tiras y como ojitos, caviar (ahí es nada...).
Fantasma: A la pasta le di la forma, la rellené con ensaladilla rusa, la bañé con mayonesa de yogur y la decoré también con caviar (ojos y boca).
Luego serví codillo al Oporto acompañado de patatas y manzana glaseadas. Coronando, una castaña cocida.
Y de postre, un bizcocho de chocolate relleno de crema e chocolate bañado con un almíbar en el que cocí frutas deshidratadas. Adornando, un pastel pollito que me trajo una de mis hijas de Japón.
Como veis, un menú variado y atrevido con unos entrantes de miedo...